lunes, 15 de octubre de 2012

'Y PORQUE NACIÓ MUDA'

`
[Por Kynikos]
 
“holland: no oía. de todas las personas. nada. y porque beethoven no podía oír, la idea de verle componer y dirigir, era algo impensable para la mayoría de la gente. y como respuesta, compuso y dirigió la séptima sinfonía. sólo imaginad; beethoven sobre el podio, sujetando su batuta, y moviendo elegantemente las manos. la orquesta en su cabeza está tocando a la perfección, y la orquesta situada enfrente suyo, intentando seguirle desesperadamente (...)

 

estudiante: señor holland, si él no oía nada, ¿cómo podía saber las notas siquiera? por ejemplo, si nunca escuchó un do, ¿cómo sabía que eso era lo que quería tocar?

 

holland: (pausa) bueno... beethoven no nació sordo.”

 

(mr. holland's opus, 1995)

.

.

.
ella sí, empero,

no lloró

ni emitió, de hecho, sonido alguno

al nacer.

y porque nació muda

tuvo que robar de los demás

y se fue construyendo

la voz a base de voces ajenas.

configuró un arpa en sí

que no acababa.

"no había cuello para mí",

me decía.

 

y a con qué pensabas,

respondía: "con un coro de verdi,

polvo y espalda de metralla, lanza, escudo,

mario cavaradossi

cuando e lucevan le stelle,

lluvia contra el metal,

la norma invocando a la luna,

con el roce del aire leve

sobre la piel.

ese tipo de cosas".

y a con qué leías,

respondía: "igual".

 
hasta que por fin el día llegó

en que se despertó el gallo

en su garganta.

 
y sintió que un cielo terrible

aparcó furioso su trueno,

y enmudecía lo que fuera que

se atreviese hacer frente

a aquel temblor airado

que sacudía los recuerdos

como se sacuden los perros

el agua de las charcas.

 

...el pulso suspendido

del polvo de buhardilla,

los acordes tristán,

“o wort, du wort, das mir fehlt!”,

la textura rumorosa de las magdalenas

a la hora del té...

 
desgranados todos entre los peines

de la nueva realidad

por las cuerdas estiradas

que sentía en un potro de tortura,

y eran hojas melladas

rasgando el aire.

 
acabó hablando sólo

de cual sería

el mejor modo

de extirparse aquel monstruo;

 

fiel mientras ella hablara,

acechando tenso, en la callada.

4 comentarios:

  1. Muchos deberían extirparse ese monstruo. A veces es mejor callar.
    Un abrazo.

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  2. qué maravilla de poema:

    y sintió que un cielo terrible
    aparcó furioso su trueno,
    y enmudecía lo que fuera que
    se atreviese hacer frente
    a aquel temblor airado
    que sacudía los recuerdos
    como se sacuden los perros
    el agua de las charcas.

    el final es un grito de terror de cine mudo.
    abrazos.

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  3. Hola a todos. Me acerco por primera vez a vuestro blog y me encuentro esta preciosa historia junto a un poema maravilloso que habla de un mundo silencioso en el que muchos viven, como Beethoven al final de su vida. Me ha gustado mucho esa referencia muy velada a las magdalenas de Proust como manera de sugerir los recuerdos.
    Leyéndolo he recordado un relato que escribí sobre el tema de la sordera. Aquí os dejo el enlace por si queréis leerlo. Es muy cortito.
    Os felicito por la iniciativa de abrir este blog que sehuiré puntualmente.
    Un abrazo a todos.

    Pues no lo encuentro en el blog. Os lo mando por correo.

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  4. vaya, pues muchísimas gracias por el espacio y los comentarios... no tengo palabras.
    abrazos múltiples y sinceros.

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