domingo, 17 de enero de 2016

sarco lange





tres de la mañana/ te diriges al balcón/ la ves/ te dices a ti mismo que la brisa tiene tantas salidas como unicornios tiene su pelo

su pelo es la casa donde renacen las bestias

entonces hágase la luz
y al amor la oscuridad
que los atuendos son estrafalarios
en tu vestir debajo de los grillos
mírala dios mío
mírala por dios

tose despacito mecida entre los chales

tiembla la misma mujer que abierta mató sin querer su párpado,
llevaba una blusa blanca debajo de las tetas/ su corazón era del tamaño de tres hombres bellos
uno encima del otro

respiraba y era el mismo infierno

sacas el 5° cigarrillo/ ella está inmóvil/ sonríe/ se ríe/ llora como riendo
escupe la brasa encima de tu hediondo reposo/ se te lanza al cuello dando patadas
arañazos
te muerde
te quema de lejos

y no la espantas


cómo te ha ido en la vida?/ sé que lograste sortear el huracán que asoló tu noche/ me alegro más de lo que sospechas/ aquí las cosas marchan no muy bien sabes?/ mi vieja se siente más sola que nunca/ cada día le cuesta un siglo caminar/ el país se está yendo a la mierda/ parece que voy sano de hospitales pero enfermo de cortinas/ duermo pésimo mejor dicho ya no recuerdo qué es dormir/ llevo una maleta cargada de meses en vigilia/ me cambio de casa/ me voy a un lugar que funcionó por años como geriátrico/ hay que hacerle un montón de reparaciones/ las murallas con un leve sacudón más y se derrumban/ las vigas del techo están descuadradas/ todo es viejo/ debo instalar agua potable y hacer un jardín,
plantar flores/ muchas flores/ flores por todos lados/ millones de flores
quiero todas las flores del mundo en mi nueva casa
para ver si al fin logro soñar tu sueño en los bares de un paisaje

pero eso lo veré después del verano
ahora estoy en Isla Negra

me vine de nuevo 
y creo pasaré mi cumpleaños en este bosque de eucaliptos y gallinas
no sé hasta cuándo dibujaré la nueva cirugía que me lanzaste de golpe a la cara
no tenías para qué hacerlo
yo creo que esta temporada bisiesta por aquí me encontrarás
voy a Santiago los lunes y regreso en las noches/ mi hermana ve a Conchita/ en este lugar no necesito mucho/ cuando me da hambre bajo al pueblo/ los almuerzos son baratos/ la playa está preciosa 
y vosotros sois una manga de egoístas como jamás en la vida conocí
no tenéis el más mínimo respeto con nada que no sea vuestro ombligo

surge bien
eleva los colores
impide que se te contagie aquella peste de chiqueros



hazlo de la mano
no de los fantasmas
que esos ya no existen más
se murieron en la boca seca
en el bostezo que salió con rabia
en la falda que se cayó en el metro
sin saber si era o no la última estación


cuando el orgasmo/ tu biblia/ mi religión de avispas y granizos
fui
cuando la barba me tajeó en la cama
fui
cuando no quedó otra que marcharse,

cuando la canción
dejó de ponerse a cantar
y marcó las ocho del silencio
yo me fui


   que regresé a la cabaña
   con trapos verdes y un altar de cafeína
   ojeras lustradas
   10 kilos de menos
   y tú,
   Alfonsina

   tú, ahí
   del otro lado
   y en este mismo lugar

   tú,
   hija de Lorca
   del asfalto/ de Dalí
   de la Pizarnik/ Parra
   Ho Chi Minh y Baudelaire,

   de mi madre
   que entre los nidos
   te lame los pelos
   cuando sin saberlo te sembró por la mitad

   tú,
   santa y demonia
   púlpito y tambor
   agua bendita quemándome todo el pan
                           estoy desovando cerros
                                               y me atoro

   yo,
   cuerpo sagrado que no es ni cuerpo ni sagrado
   tampoco el torpe pañuelo
   que le quitó los mocos a tu fiera,
   estabas drogada mujer
   revoloteando en círculos sobre los fardos

   si digo mujer no alcanzo a decir tu nombre
   hazme un favor/ coge de una vez la maldita pistola
   ven a casa
   entra infiel y maravillosa
   mira todo con un escándalo en los ojos
   dispara/ abre fuego/ arrasa y no dejes nada de pie
   mata incluso las pulgas de mi hogar
   préndele fuego a las cornisas
   liquida mis mascotas/ asesina sin asco a mis perros
   y a la gata

   vuélvete huracán
   despeina mi orden
   castiga la inocencia de los libros

   ábreme el pecho



pero ábremelo bien

no vaya a ser cosa 
que por no hacerlo
germinen los huesos donde ayer se nos pudrió el color



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